miércoles, 22 de febrero de 2012

Roberto Caballero: Néstor Kirchner tenía razón


En términos jurídicos, las declaraciones del genocida Jorge Rafael Videla a la revista Cambio 16 no añadieron mucho a lo ya sabido. El periodista Ricardo Angoso se presentó como “amigo” y no como profesional para acceder al Hitler de las pampas en prisión y le arrebató un título (“En la Argentina no hay justicia, sino venganza”) que en nuestro país tiene escaso valor para las mayorías democráticas, pero en la España de hoy, donde el Partido Popular pretende impunidad para los crímenes del franquismo, cotiza en oro.

Hablamos, por supuesto, de la misma España oscura que festejó la destitución del juez Baltazar Garzón, perseguidor de la corrupción del PSOE y el PP, de los represores como Pinochet y Sicilingo y único magistrado que intentó correr el velo negro sobre las masacres de la Guerra Civil. Claro, quiso hacerlo “a la Argentina”, con Memoria, con Verdad y con Justicia. Le costó caro. Carísimo. Lo acusaron de vengativo y lo echaron los mismos que quieren reconciliarse con el horror, haciendo retroceder a la patria de Federico García Lorca en cuatro patas. Esa España infeliz y grotesca, nostalgiosa de la dictadura que la aisló del mundo por 40 años, es la que quedó en evidencia cada vez que el periodista Angoso, entre sumiso y comprensivo, llamó “señor General” a un triste genocida que perdió su rango militar hace ya siete años por violar, matar y arrojar desde aviones al río a personas indefensas. En la Argentina de hoy, un “general” que no respeta la Convención de Ginebra ni siquiera con su propio pueblo deja de serlo y va a la cárcel, como mandan las leyes. Quizá a Angoso le parezca exagerado. Quizá se compadeció del terrorista de Estado jubilado que lo miraba con ojos perrunos. ¿O estará harto de la dictadura también Angoso?

Hay, sin embargo, algo para rescatar del amigable encuentro entre el genocida y el periodista. No en términos jurídicos, sino políticos. Dijo Videla, según Cambio 16: “Alfonsín y Menem hicieron un acuerdo que era mitad y mitad, en el tema de los indultos me refiero. Los Kirchner son los que dijeron que no habría simetría en el asunto de la guerra que vivimos y nos señalaron a los militares como los malos, los responsables de crímenes de lesa humanidad.” Es decir: con la política de Derechos Humanos del kirchnerismo se acabó la Teoría de los Dos Demonios, que tanto Alfonsín como Menem usaron para justificar leyes del perdón y pacificaciones abstractas.

El 24 de marzo de 2004, ante 40 mil personas, Néstor Kirchner formalizó la creación del Museo de la Memoria en la ESMA. Allí pidió perdón por las violaciones de los Derechos Humanos en nombre del Estado Nacional. El periodista Walter Curia escribió entonces en Clarín: “Kirchner consagró ayer el regreso de la pasión a la política argentina. A 28 años del último golpe, el Presidente formalizó la creación de un Museo de la Memoria en la ESMA, el principal centro de detención ilegal de la dictadura, y en un discurso que frecuentó los límites pidió ‘perdón’ en nombre del Estado por el silencio ante las ‘atrocidades’ del Proceso. (…) Las cosas hay que llamarlas por su nombre (...) Vengo a pedir perdón de parte del Estado Nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades”, dijo. (…) “Hablemos claro: no es rencor ni odio lo que nos guía. Me guía la justicia y la lucha contra la impunidad. Los que hicieron este hecho tenebroso y macabro como fue la ESMA tienen un solo nombre: son asesinos”, agregó.

Debajo del palco, la gente lloraba. Por primera vez, un jefe de Estado asumía como propio el reclamo de las organizaciones de Derechos Humanos. Ese día quedó sepultada la impunidad en la Argentina. Dice Curia en su crónica: “Su alusión al silencio del Estado por los crímenes de la dictadura le valió ayer un comunicado de condena de la UCR, que le recordó el juicio a las Juntas Militares. El tropiezo fue apenas reparado con un llamado de teléfono al ex presidente Alfonsín.” Es verdad. Alfonsín lo había intentado, cuando el Partido Militar aún era poderoso. Mérito insoslayable. Tan cierto como el Punto Final y la Obediencia Debida que después impulsó, casi en retirada. Base de maniobra simbólica de los indultos menemistas posteriores.

Kirchner tenía razón en 2004. Las declaraciones de Videla confirman que ese día el Estado se volvió democrático en serio, poniendo en marcha una política oficial, aún vigente, que puso tras las rejas a los golpistas y asesinos. Esclarecedor también es confirmar de boca del megaexterminador que el golpe del ’76 fue cívico-militar. Se sabía, claro. Y cada vez se sabe más. Allí están los casos de Papel Prensa y el juicio por Loma Negra, la empresa de Amalia Lacroze de Fortabat, fallecida ayer, que publica Tiempo Argentino en esta edición. Empresas y fábricas convertidas en Centros Clandestinos de Detención. La cara oculta de la luna en toda esta historia trágica.

Dos fuentes con acceso cotidiano a la presidenta confirmaron que apenas leyó los dichos de Videla, comentó: “Esto prueba que Kirchner tenía razón.”

Claro que la tuvo. Esto queda para la Historia. Toda la razón del mundo tuvo, aunque se sabe que la cordura nunca fue lo suyo.

Roberto Caballero

Testimonios: Flora Castro de Habegger


Flora Castro de Habegger


“La Iglesia calló para no romper su vínculo con los militares”

“Siento la obligación moral y ética de responder a las repudiables afirmaciones de Videla”, asegura en esta entrevista la compañera del periodista y militante desaparecido Norberto Habegger. Y detalla cuál era la relación de la Iglesia Católica y el terrorismo de Estado. “Espero que alguna vez tengan la humildad de hacer un examen de conciencia.”

Las declaraciones del genocida Jorge Rafael Videla, máximo responsable de la última dictadura militar y condenado a prisión perpetua por ser responsable de delitos de lesa humanidad, realizadas a la revista española Cambio 16, han generado un rechazo y repudio generalizado en diversos sectores de la sociedad argentina. Entre sus afirmaciones, dijo que recibió la colaboración de la Iglesia y el empresariado a la vez que justificó el golpe, la represión y se consideró víctima de “una venganza”. En nombre de uno de los tantos desaparecidos que Videla hizo “desaparecer”, Flora Castro de Habegger, compañera del periodista y militante desaparecido Norberto Habegger, eligió dialogar con Tiempo Argentino para, según sus palabras, “contestar los dichos respecto al papel jugado por la Iglesia Católica en esos tiempos nefastos”.

–¿Qué es lo que la impulsa a contestar las declaraciones del dictador Jorge Rafael Videla?

–Yo siento la obligación moral y ética de responder a sus repudiables afirmaciones en nombre de mi compañero Norberto Habegger, secuestrado en Brasil y desaparecido posteriormente –en agosto de 1978– en nuestro país. Además, como es sabido, la militancia de Norberto era de origen cristiana, como se detalla en el libro de mi autoría y de Ernesto Salas, publicado con el título Norberto Habegger, cristiano, descamisado y montonero. A lo largo de los distintos capítulos se comprueba fehacientemente el papel jugado por la Iglesia Católica a favor del terrorismo de Estado. En el último capítulo se publica la carta escrita por Norberto y entregada al Episcopado argentino con fecha 18 de abril de 1978, en la que se hacía una propuesta de “pacificación nacional”.

–¿Qué hizo la Iglesia con esa carta?

–En ese entonces con (Raúl) Primatesta a la cabeza, como él argumenta, la Iglesia la ignoró y siguió apoyando no sólo a la dictadura sino bendiciendo a aquellos que “en nombre de la patria”, y vaya a saber qué valores, seguían torturando, matando, violando, robando niños y realizando toda clase de vejámenes contra los que disentían respecto a su nefasto proyecto.

–¿Qué responde a la afirmación de Videla respecto a que “la Iglesia cumplió con su deber, fue prudente y dijo lo que le correspondía decir”?

–Norberto ya en aquella época, dirigiéndose al Episcopado y les dice: “Ustedes conocen el drama de millares de familiares recorriendo los cuarteles, las comisarías, golpeando centenares de puertas con la incertidumbre de no saber nada por la suerte de los suyos, creciendo en sus corazones el odio por tantos crímenes, por tanta desolación en nuestra patria.”

–¿Hizo algo la Iglesia frente a este pedido y denuncia de un militante cristiano?

–No pidió por aquellos cristianos que por ser fieles al evangelio luchaban y trabajaban buscando una sociedad más justa solidaria e igualitaria. Sí se comprometió con aquellos que ejercían el poder tratando de no molestar al gobierno militar para no hacerlos quedar mal, advirtiendo que se corrigieran “supuestos hechos condenables” y algunos “excesos”. Son tantos los testimonios al respecto de este accionar como innumerables las listas de sacerdotes, monjas, seglares, hermanos de caridad, misioneros laicos, catequistas, torturados muertos y desaparecidos, solamente por seguir la Teología de la Liberación, proclamada por el mismo Episcopado Latinoamericano, en su reunión del Celam, en Medellín, Colombia, en 1968. Insisto: ¿que hizo la Iglesia frente a ello? Callar y apoyar para no romper relaciones. El silencio y la complicidad con el terrorismo de Estado fue más importante que seguir los dictados del Evangelio, donde el amor proclamado por Cristo fue confirmado en la práctica de aquellos que se comprometieron con su hermano necesitado, explotado humillado y aplastado por ser pobre y marginado. Alguna vez dijeron los obispos en uno de los documentos que elaboran en sus reuniones anuales en San Miguel: “Allí donde la paz social no existe, allí donde se encuentran injustas desigualdades sociales, políticas, económicas y culturales hay un rechazo del don de la paz del Señor, más aun rechazo del Señor mismo.”

–Dice Videla: “la Iglesia expresó lo que consideraba que no se estaba haciendo bien porque podía corresponder a su terreno, pero no fue a más”…

–Claro que no fue a más. La Iglesia dejó que se siguiera secuestrando torturando y matando, justamente a los que trabajaban por esta paz y esta justicia.

–Videla habla de varias iglesias y separa a otras de las iglesias de Latinoamérica a las que denomina “izquierdistas”.

–Por supuesto existían y existen otras iglesias. Yo hablo de las que se comprometieron con su pueblo y defendieron a los perseguidos injustamente en nombre del Evangelio. Y más aun, defendieron a todos aquellos que sin ser cristianos buscaban la justicia, la igualdad social y la solidaridad entre los pueblos. Ellos sí que fueron verdadero ejemplo de las enseñanzas de “amar a tu prójimo como a ti mismo”. Podemos citar a la Iglesia chilena y a muchos de sus obispos, a la brasileña, nicaragüense, colombiana, etcétera. Y también con justicia podemos mencionar a muchas iglesias cristianas no católicas, luteranas, anglicanas, evangélicas y, en general, ecuménicas en su continuo denunciar el no respeto de los Derechos Humanos, tanto de la dictadura argentina como de otras imperantes en esos momentos en distintos países de América.

–Frente al comprobado compromiso de la Iglesia con la dictadura, ¿qué sintieron los militantes y fieles católicos?

–Muchos de los cristianos que vivimos esa época nefasta del Proceso sentimos un inmenso dolor por el abandono de la que considerábamos nuestra madre, la Iglesia Católica Argentina que comprometida totalmente con los que usurparon el poder para fortalecer sus estructuras de injusticia, abandonaron a todos aquellos que necesitaban de su apoyo mientras compartían el poder y contribuían aun con algunos miembros de su estructura como capellanes y algunos sacerdotes a instaurar ese injusto y criminal sistema de la dictadura. Videla lo dice con claridad con respecto al cardenal Primatesta: “debo reconocer que llegamos a ser amigos y en el problema del conflicto de la guerra tuvimos grandes coincidencias”. Es triste y totalmente rechazable el papel que jugó la Iglesia en esta etapa, frente a tanta acción criminal desplegada y como dice Norberto en su carta: “ Estos signos revelan el genocidio más terrible que ha conocido nuestro país, el desprecio profundo que sienten estos “dueños del poder”, por nuestro pueblo, por su historia, por sus símbolos, por sus creencias, por sus reivindicaciones, por sus organizaciones más representativas” esperamos como cristianos que alguna vez tengan la humildad de hacer un verdadero examen de conciencia.


Cristina Villanueva: Respuesta a Videla


El cambio sería no darle aire a los que mataron y robaron niños.

Néstor se abrazó con las madres y las abuelas, en su compañera admira la energía de lo femenino que todos, hombres y mujeres tenemos y está descalificada en nuestra sociedad. Lo femenino es anticapitalista. La boca y el pecho y la leche como un río de sueños, no hay eficacia, hay derroche. La belleza del arte tampoco es rentable, se derrama. Tiene la verdadera valentía,la de enfrentar a los poderosos,la de mostrarse sensible,la de reir. El infierno militar de la violencia, conoció la única valentía de matar una adolescente sueca por la espalda, unas monjas, unas madres, de robar unos niños y tanto mal. Treinta mil veces insepulto.

Cristina Villanueva

domingo, 12 de febrero de 2012

Homenajes: Luis Alberto Spinetta


Todas las hojas son del viento


Cuida bien al niño
Cuida bien su mente
Dale el sol de Enero
Dale un vientre blanco
Dale tibia leche de tu cuerpo

Todas las hojas son del viento
ya que él las mueve hasta en la muerte
Todas las hojas son del viento
menos la luz del sol

Hoy que un hijo hiciste
Cambia ya tu mente
Cuídalo de drogas
nunca lo reprimas
Dale el áurea misma de tu sexo

Luis Alberto Spinetta
(1950 - 2012)


Mentor de grupos esenciales desde los que fue regalando su impronta como Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade y Los Socios del Desierto y de un camino en solitario también signado por la belleza, falleció hoy en Buenos Aires a causa de un cáncer de pulmón que se le diagnosticó en julio de 2011.

Al filo de la Nochebuena de ese año y ante la carroña mediática acerca de su estado, utilizó la cuenta de Twitter de su hijo Dante para expresar: “desde el mes de julio sé que tengo cáncer de pulmón. Estoy muy cuidado por una familia amorosa, por los amigos del alma, y por los mejores médicos que tenemos en el país. Ante el aluvión de información inexacta, quiero aclarar públicamente las condiciones de mi estado de salud. Me encuentro muy bien, en pleno tratamiento hacia una curación definitiva”.

Trazando un camino personalísimo y prolífico, el creador dio forma a una obra volcada en más de 40 álbumes donde sus canciones constituyeron un alegato estético que signó al rock argentino y lo sostuvo como un espacio fértil para la creación.

Lejos de las modas y de los vaivenes de un género que pasó de marginado y prohibido a gozar de las mieles de la difusión masiva, Spinetta sostuvo un discurso que fue, al mismo tiempo, un ejemplo de libertad y de coherencia capaz de enseñar a una legión de escuchas la necesidad de no encasillarse.

La vida musical de Spinetta comenzó a sus 17 años cuando junto a su compañero del secundario Emilio del Güercio (bajo) y también con otros dos alumnos del Instituto San Román, Edelmiro Molinari (guitarra) y Rodolfo García (batería), dio forma a Almendra.

Un simple de 1968 conteniendo “Tema de Pototo” y “El mundo entre las manos”, fue el aperitivo para el lanzamiento, en 1969, de un álbum debut que contuvo canciones como “Ana no duerme”, “Plegaria para un niño dormido” y “Muchacha (ojos de papel)” y logró ubicar a Almendra -junto a Manal y Los Gatos- como emblema del naciente rock local.

La corta vida del cuarteto, que se separó en 1970 con la edición de un segundo disco, no menguó el buen nombre de su obra ni mucho menos le cortó las alas a un Spinetta que un año más tarde publicó en solitario “La búsqueda de la estrella” y “Spinettalandia y sus amigos” y enseguida impulsó el nacimiento de Pescado Rabioso.

El conjunto en el que el bajo recayó primero en Bocón Frascino y luego en David Lebón, con batería a cargo de Black Amaya y el agregado del teclado de Carlos Cutaia, mostró la lírica puesta al servicio de un sonido más duro plasmado en álbumes como “Desatormentándonos” y “Pescado Rabioso 2” que contuvieron gemas de la talla de “Blues de Cris” y “Credulidad”.

Por si esos pasos grupales con un repertorio casi íntegramente con su firma no bastaran, en 1973 y bajo la confusa denominación de Pescado porque se trató de una placa en solitario, publicó el magnífico “Artaud”, inspirado y en homenaje a uno de los poetas en los que abrevó y de la que trascendieron “Todas las hojas son del viento”, “Bajan”, “Superchería” y “Cantata de puentes amarillos”.

A mediados de ese mismo año convocó a Carlos Alberto Machi Rufino en bajo y Héctor “Pomo” Lorenzo en batería para dar forma a Invisible, una propuesta en la que retoma el melodismo de Almendra pero complejizado y puesto en comunicación con otros géneros.

Tres álbumes, temas como “Azafata del tren fantasma”, “El anillo del Capitán Beto”, “Durazno sangrando”, “Los libros de la buena memoria” y “Las golondrinas de Plaza de Mayo” y la primera invitación a un tanguero como el bandoneonista Rodolfo Mederos que tomó parte en el último concierto de Invisible, formaron parte de otro legado atemporal.

En 1977 armó la Banda Spinetta, un eufemismo para otro paso individual plasmado en “A 18 minutos del sol”, en 1979 se produjo el primer regreso de Almendra, luego viajó a los Estados Unidos donde registró la placa en inglés “Only love can sustain” y, luego, otra vuelta de Almendra.

Ya en los 80 convocó a los también fallecidos Beto Satragni (bajo) y Diego Rapoport (teclados), y a “Pomo” Lorenzo (batería) y Juan del Barrio (teclados) para exhibir su propia síntesis acerca del jazz-rock desde las placas “Alma de diamante”, “Los niños que escriben en el cielo”, “Bajo Belgrano” y “Madre en años luz”.

“Contra todos los males de este mundo”, “No te busques ya en el umbral”, “Maribel se durmió”, “Mapa de tu amor” y “Resumen porteño” fueron apenas algunos de los nuevos aportes de Luis a un cancionero de ensueño.

En paralelo publico dos vinilos: “Kamikaze” (en 1982 y con temas como “Y tu amor es una vieja medalla”, “Ella también” y “Barro tal vez”) y “Mondo di cromo” (en 1983, integrado por “Yo quiero ver un tren”, “Será que la canción llegó hasta el sol” y “No te alejes tanto de mí”).

A mediados de esa década quiso ponerse en contacto con otros grandes. Mientras la reunión con Charly García solamente generó el tema “Rezo por vos” que incluyó en el sorprendente álbum electrónico “Privé”, sí concretó el encuentro con Fito Páez que se apreció en “La la la” donde el único tema compuesto a cuatro manos fue “Hay otra canción”.

Otra cúspide de su labor solista se apreció en 1988 con el disco conceptual “Téster de violencia”, atravesado por gemas como “La bengala perdida”, “Siempre en la pared”, “Al ver verás”, “El marca piel”, “El mono tremendo” y “Organismo en el aire”.

Sin descanso, en el 89 sacó “Don Lucero” (donde registró “Fina ropa blanca”) y un año después encaró su primer disco en vivo, registrado en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA que tituló “Exactas” y en diciembre

En 1991 con “Pelusón of milk” y el bello “Seguir viviendo sin tu amor” como bastión de un repertorio tranquilo, el “Flaco” clausuró una etapa cancionera que incluyó la banda sonora del filme “Fuego Gris”, de Pablo César, para ingresar en otra etapa furiosa junto a Los Socios del Desierto, un trío que completaron Daniel “Tuerto” Wirzt (batería) y Marcelo Torres (bajo).

Al siglo XXI lo recibió con “Silver sorgo”, el naturalista “Para los árboles” (2003), el ep “Camalotus” y otros dos álbumes como “Pan” y “Un mañana” que, aún ayunos de grandes éxitos, ratificaron el rumbo inspirado de un hacedor que no perdió ni el rumbo ni la inquietud.

A modo de síntesis de ese camino, el 4 diciembre de 2009 colmó el estadio de Vélez, un ámbito multitudinario que transformó en reducto íntimo para disfrutar de un recorrido por sus Bandas Eternas en un maratón artístico con más de 50 canciones “La frescura y el lirismo de Almendra, el grito oscuro y enloquecedor de Pescado Rabioso, la contundencia y experimentación de Invisible, el perfil sonoro particular y casi galáctico, como desprendido de materia, de Jade y las experiencias posteriores”, lo resumió la crónica de Télam.

Un año después, para la edición del libro-cd y dvd que documentó aquella velada, Spinetta escribió que haber encarado ese trabajo “involucra una infinita responsabilidad. Responsabilidad.
Palabra soberana, palabra en la potencia de bancar la reunión de varios de los músicos más talentosos y diversos en una sola alma y en una simple premisa: Sonar Bien”.

El “Flaco” no dejó nunca jamás de “Sonar Bien” y esa marca es un faro que no cesará de alumbrar los caminos por donde debe transitar una música de hermosura universal forjada en este lugar del mundo.

Fuente: Agencia Télam

Homenaje de INCAA TV - Spinetta, el video:

Carta de María Garzón Molina, hija del Juez Baltasar Garzón


A los que hoy brindarán con champán.

Esta carta está dirigida a todos aquellos que hoy brindarán con champán por la inhabilitación de Baltasar Garzón.

A ustedes, que durante años han vertido insultos y mentiras; a ustedes, que por fin hoy han alcanzado su meta, conseguido su trofeo.


A todos ustedes les diré que jamás nos harán bajar la cabeza, que nunca derramaremos una sola lágrima por su culpa. No les daremos ese gusto.

Nos han tocado, pero no hundido; y lejos de hacernos perder la fe en esta sociedad nos han dado más fuerza para seguir luchando por un mundo en el que la Justicia sea auténtica, sin sectarismos, sin estar guiada por envidias; por acuerdos de pasillo.

Una Justicia que respeta a las víctimas, que aplica la ley sin miedo a las represalias. Una Justicia de verdad, en la que me han enseñado a creer desde que nací y que deseo que mi hija, que hoy corretea ajena a todo, conozca y aprenda a querer, a pesar de que ahora haya sido mermada. Un paso atrás que ustedes achacan a Baltasar pero que no es más que el reflejo de su propia condición.

Pero sobre todo, les deseo que este golpe, que ustedes han voceado desde hace años, no se vuelva en contra de nuestra sociedad, por las graves consecuencias que la jurisprudencia sembrada pueda tener.

Ustedes hoy brindarán con champán, pero nosotros lo haremos juntos, cada noche, porque sabemos que mi padre es inocente y que nuestra conciencia SI está tranquila.



Madríd, 9 de febrero de 2012
María Garzón Molina.



Malvinas: sin secretos


El informe Rattenbach

Por Daniel Cecchini

La decisión de desclasificar el Informe Rattenbach sobre la guerra de las Malvinas, anunciada por Cristina Fernández de Kirchner, es una contribución invalorable para clarificar el debate y los discursos montados alrededor de uno de los episodios más trágicos de la historia argentina reciente. Ocurre en un momento en que el firme reclamo por la recuperación de las islas –reiterado una vez más por el Gobierno Nacional– debe estar despojado más que nunca de connotaciones de patrioterismo barato y de estúpidas o interesadas reivindicaciones de una aventura belicista cuyo objetivo último no fue recuperar el archipiélago sino montar una guerra para perpetuar una dictadura cívico-militar que se venía cayendo a pedazos.
Ninguno de los sucesivos gobiernos de la democracia recuperada en 1983 tuvo interés o se atrevió a revelar este documento secreto, en algunos casos por temor a empañar la validez del reclamo de soberanía sobre las Malvinas con las aberraciones políticas y militares que desnuda el Informe, y en otros por no cuestionar a una corporación militar que se mostraba todavía irritable y amenazante.
A pesar de ello, el acceso al contenido del llamado Informe Rattenbach no estuvo totalmente vedado a los argentinos. En noviembre de 1983, la revista Siete Días –de editorial Abril– dio a conocer algunos de sus aspectos más salientes en dos ediciones sucesivas. En 1988, el Informe fue filtrado a un grupo de ex combatientes, quienes lo publicaron en un volumen que tuvo escasa difusión.

Las responsabilidades de la guerra. El 2 de diciembre de 1982, la última junta de la dictadura, mediante un decreto secreto, creó una comisión integrada exclusivamente por militares para que analizara y evaluara “las responsabilidades de quienes integraron la Junta Militar y el Poder Ejecutivo Nacional, en cuanto hace a la conducción política y estratégico militar del conflicto bélico del Atlántico Sur”. Los designados fueron el teniente general (R) Benjamín Rattenbach, el general de división (R) Tomás Sánchez de Bustamante, el almirante (R) Alberto Pedro Vago, el vicealmirante (R) Jorge Alberto Boffi, el brigadier general (R)) Carlos Alberto Rey y el brigadier mayor (R) Francisco Cabrera.
La comisión presentó su informe final en septiembre de 1983. Estaba dividido en cinco partes: Introducción, Antecedentes del conflicto, Evaluación y análisis crítico, Determinación de las responsabilidades y Experiencias y enseñanzas.
Sus conclusiones eran lapidarias. “En resumen, la falta de una apreciación correcta e integral del conflicto en todas sus alternativas y dinámica, originó la carencia de una estrategia general que integrara la conducción parcial en los distintos niveles: Político, Militar, Económico y Psicológico/social. Todo ello se vio acentuado por la inexistencia de un organismo con adecuada organización y capacidad para la conducción de la guerra y con unidad de criterios y de esfuerzos. La prescindencia del empleo de los organismos específicos disponibles se sumó a lo expuesto y provocó, en definitiva, que todo el país, en modo alguno interviniera en el conflicto como ‘una nación en armas’”, se señalaba en el Capítulo 8, titulado “Las causas de la derrota”. Decía, también: “La carencia de un adecuado adiestramiento para la acción conjunta se tradujo en la falta de la necesaria unidad de comando y de la imprescindible coherencia de las operaciones interfuerzas, actuándose, prácticamente, en compartimientos estancos, sin la debida integración y convergencia de esfuerzos. Todo ello agravó las vulnerabilidades orgánicas, la relación del poder de combate desfavorable, la instrucción y equipamientos deficientes de las unidades desplegadas en las islas, y los errores, omisiones y fallas de la conducción del combate en los distintos niveles”.
El Informe concluía: “La oportunidad LIBREMENTE FIJADA POR LA JUNTA MILITAR PARA LA RECUPERACIÓN DE LOS ARCHIPIÉLAGOS DEL ATLÁNTICO SUR (las mayúsculas son del Informe) benefició fundamentalmente al enemigo”.
Causas concurrentes para la derrota. Al analizar las fallas cometidas en la decisión de invadir el archipiélago y luego en la conducción de la guerra, el Informe destacaba: “En primer lugar, es necesario señalar que el estado general del país, en el momento de tomarse la decisión de ocupar las Islas Malvinas, no era el más adecuado para enfrentar un hecho político internacional de tal naturaleza”. A continuación describía como causas concurrentes de orden interno: “a) la crisis socio-económica reinante con un país postrado por problemas acuciantes de este orden; b) la situación política interna, que, como consecuencia de lo expresado en el inciso anterior, se hallaba altamente sensibilizada, con movimientos políticos y sindicales internos que alteraban la paz social y ejercían una considerable oposición al gobierno. Todo ello, a la hora de la victoria, hubiese sido superable, pero se debió tener en cuenta que, a la hora de la derrota, significarían una grave convulsión de todo orden y el fin del Proceso de Reorganización Nacional”.
En cuanto a la situación de la Argentina en el contexto internacional, los autores del Informe consideraron que “si la situación externa hubiera sido favorable para el objetivo nacional de reconquistar los archipiélagos australes, la oportunidad para realizarla habría sido acertada. Pero no fue así, ya que: a) las autoridades nacionales eran duramente atacadas, particularmente por el problema de los derechos humanos, lo cual debilitaba sensiblemente el frente externo; b) la República Argentina se hallaba sancionada por los EE.UU., con embargos a sus importaciones de armamentos, lo cual limitaba su libertad de acción pata equiparse y modernizar adecuadamente sus pertrechos militares; c) las relaciones con el Tercer Mundo / No Alineados no pasaba por un buen momento, habida cuenta de ciertos problemas recientes que habían generado oposición en estos foros; d) la vigencia del conflicto Austral, con su indudable importancia”.
En el plano estrictamente militar, Rattenbach y el resto de los integrantes de la comisión evaluaron los problemas que se enfrentaban al decidir la fecha de la invasión. Su enumeración desnuda la incapacidad de las Fuerzas Armadas argentinas al embarcarse en el conflicto: “a) el equipamiento de las FF.AA. no se había completado aún. Como ejemplo, merece destacarse el material Super Etendard-Exocet que quedó en los muelles de Marsella, al ser alcanzado por un embargo a las exportaciones de armas por parte de Francia, poco antes de su embarque con destino al país; b) no se dio tiempo a las FF.AA. para preparar y adiestrar sus medios en forma adecuada. El Ejército no había concluido la baja de la clase 1962 y acababa de incorporar a la clase 1963; c) se eligió el peor momento del año en cuanto a sus condiciones climáticas, ya que las tropas propias no estaban debidamente equipadas ni adiestradas para soportar un asedio prolongado en las islas. Era también la peor estación para permitir operar adecuadamente a la Fuerza Aérea (pocas horas de luz diurna, techos bajos, nieblas, lluvias, etc.)”.
En poco tiempo más, el Informe completo estará a disposición de todos los argentinos interesados en conocer a fondo en qué consistió la delirante aventura bélica de recuperar por la fuerza las Malvinas. Será una contribución para que el justo reclamo por la soberanía de las islas no sea ensuciado por discursos patrioteros que insisten en exaltar una épica bélica que jamás existió.

Susana Rinaldi: Carta abierta al ingeniero Mauricio Macri


Casa de Filiberto en Magallanes 1140 (barrio de La Boca). El frente es un fresco de Benito Quinquela Martín, titulado Música popular.


Por Susana Rinaldi

Disculpe, señor jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero no creo que los malos, frívolos, ignorantes y/o tontos lo sean total y eternamente. Dirá usted que la mía es una visión esperanzadora y hasta inocente y tal vez, sólo tal vez, tenga algo de razón. A veces siento cansancio y me invade un profundo hartazgo, pero sigo creyendo y militando por la vida y los valores en los que creo.

Enterarme del veto (uno más en la Viña del Señor Citadino) a la Ley de Expropiación de la que fuera la casa de Juan de Dios Filiberto en la calle Magallanes 1140 de La Boca acentuó mi hartazgo. Lo admito, pero sin embargo estoy aquí, resucitando esos valores y esa militancia.

Si alguien no puede callar ante hechos de esta naturaleza vinculados con el tango y su historia, soy yo.

Juan de Dios Filiberto, que tiene el privilegio de dar nombre a la Orquesta Nacional de Música Argentina impulsada por Eva Perón en 1948, fue el autor de obras tan recordadas como “Quejas de bandoneón”, “Caminito”, “Cuando llora la milonga”, “Clavel del aire” o “El pañuelito” (por citar unas pocas) y fue amigo personal de Benito Quinquela Martín, quien no sólo pintó el frente de la casa de Filiberto, sino que le dio color a la barriada donde está el equipo de fútbol con el cual usted simpatiza.

Es simplemente imposible entender este veto, aun desde esa visión tan suya de la cultura, esa que con crudeza expresó una vez más en el festival de Cosquín, llamando al tango “La soja porteña”. Si el tango es una commoditie a la que hay que sacarle rentabilidad, cómo explica esta infame quema de campos que supone destruir la casa de Juan de Dios Filiberto. Como todo tiene que ver con todo, me resulta insólito y poco creíble que, en el mismo evento, usted desconozca el levantamiento del Festival Música de Provincias que, con mucha repercusión, se venía haciendo antes de su gestión y que permitía un acercamiento de la ciudad al sonido de la Argentina profunda, como la llama nuestra Presidenta.

Ante esta política de tirar abajo cuanta edificación de valor patrimonial, tangible o intangible, quiero pensar (aquí aparece otra vez mi inocencia, qué le voy a hacer) que usted se está dejando llevar por los consejos de gente aviesa que ofician de asesores de momento y que desconocen el valor de la palabra Cultura, así, con mayúscula.

Quiero suponer además que, ante las advertencias que de una u otra manera le está haciendo llegar la ciudadanía, usted tendrá la necesaria grandeza como para revisar las medidas adoptadas, reconociendo en muchas de ellas una improvisación lamentable y en otras la supeditación de los valores humanísticos a la fría y cruel tiranía de los números.

Todo esto, señor jefe de Gobierno, es un juego de abalorios que el mismísimo Herman Hesse podría haber incluido en su novela que, a propósito, le recomiendo como lectura.

* Legisladora porteña por el Frente Progresista Popular.



N.de la R.: Al cierre de esta edición el Jefe de Gobierno porteño llevaba 103 leyes vetadas.