domingo, 12 de febrero de 2012

Cristina Villanueva: Breves


Una charla con Heráclito

Suena el aire, mece el sonido, cuna, cura.
La noche es un lecho de sueños revueltos que giran transparentes. Por cada velo caído, asoman infinitas ventanas, aparecen y se desvanecen los deseos. A nadar la noche, los pájaros con ruidos brillantes invitan a tirarse en ese oscuro tiempo del río que nos moja tantas veces el mismo. La piel mueve los sueños.


Rayo de sol

Los árboles se vuelcan en un río verde, ella nada en el follaje líquido, mientras una fibra de oro le adorna de alegría el pecho, cómo no sabe si mañana habrá otra, la recibe, se esconde en su tibieza. Ese antiguo juego con el que se aprende a perder y a recuperar. Irse y reaparecer como el día, como la vida.
Siempre lo nuevo como una joya resplandeciente y temerosa. La lluvia dejó sembrada la vereda de pequeñas flores lilas, por primera vez le ganan a la invitación al consumo.
Tapiz enhebrado, palpitante dorado dando saltos en su interior hasta salir como una fiesta de palabras.


Acaso

Un tajo en la sombra
La hendidura
abre un posible cielo.
La herida irregular bordea de espera celeste la navaja.



¿A quién le pregunto?

A veces me parece que anduve por la vida con una memoria vaporosa, una gasa para la red de cazarepifanías. Buscando trocitos de sol oliendo a sol, o besando la roja ebullición de la Santa Rita en el cielo de mi patio. Mirando o imaginando que veía al quetzal tan buscado entre lo àrboles altos del parque nacional. Mojada la memoria en la lluvia que borda un encaje para la hoja verde. Él se acordaría del resto, la precisión de las fechas y los itinerarios... Ahora no puedo olvidar la llave salvo que quiera dormir a la intemperie. ¿Y si la intemperie fuera esto: no poder compartir los recuerdos?


Alimento necesario (*)

La torta de queso centroeuropea que vendían en un almacén en la calle Uriburu. Dos finísimas capas de masa y un relleno suave, alto, orgulloso, erguido. Leche que se volvía sólida. Era como morder la vida, reternerla en la boca. Cuando acababa el trabajo tumultuoso del parto, Norberto iba a buscarla. Antojo apenas perfumado. En la ceremonia de ofrecerme como alimento, ella me construía. Necesitaba su consistente resguardo. Ni recargado ni empalagoso, ni la mezcla de muchos sabores, ni sobreactuado, ni lujo. Soberbia simplicidad. Si se tratara de literatura, una sintesis que resalta lo verdadero. En mi boca, con la pequeña boca prendida a mi. Bien metidas las dos y él que la proveía, en la boca de la vida. Con el dolor y la alegría de un pueblo exliado atravesando tierras con sus recetas, hasta llegarme. La estaba esperando, la elegí. La torta de ricotta italiana de mi familia era la que quizas me estuviera destinada, más dulce, más conversadora, con la luz opulenta, sin ambiguedades, del paisaje de Sicilia. La otra, de dulzura parca,`parecía contener la palabra y el silencio. Materia vital que abrillantaba la lengua y, por lo que guardaba sin decir, al lenguaje.

(*) Texto leído por la autora en el encuentro "Quesos y Textos" realizado en "El Jardín de Uriarte" el 11/01/12.

Cristina Villanueva

Mario Capasso: Algunos textos


Para leer acompañado de una cerveza o dos

El hombre dobló la caja que había contenido hasta hacía un rato la pizza e intentó introducirla en el tacho especialmente preparado para recibir lo que conocemos, a falta de otro apodo más superador, como “la basura”.

Entonces la caja, en lo que podría denominarse una venganza algo demorada, se desdobló en varias porciones y enseguida sacó a relucir sus restos de muzzarella y con ellos apretó los dedos del hombre, que se encaprichó en relamerse hasta que pudo.

Ya en lo que sería el último acto del drama más casero que real, toda la escena se vio convertida en una mezcla de sabores que no auguraba un futuro muy promisorio para ninguno de los contendientes, y fue así nomás porque, alertado por el griterío de los vecinos, que no deseaban verse involucrados en un asunto un tanto aceitoso, el incinerador del edificio se recalentó y entró al departamento a poner fin a la trifulca y acabó hasta con los carozos de las aceitunas que, justo es decirlo, no ofrecieron la misma resistencia que el hombre.



Fragmento más bien arbitrario de "La Ciudad después del humo".

En el capítulo tres, llueve sobre La Ciudad y los personajes, el narrador y un perrito, viajan en una especie de nave.



El diluvio y sus inclemencias, con el apoyo de la ferocidad, real e imaginaria, puesta de manifiesto en cada gota y en cada filtración con su correspondiente resquebrajamiento, como una ducha implacable que nos había jurado venganza hasta que reventáramos como globos, no discriminaba en absoluto.

—Qué buena y noble la actitud del agüita. Hay que admitirlo sin tachaduras. Cae y cae parejita para todos, se posiciona sobre la pilcha que llevamos puesta sin hacer diferencias de género. Es en verdad un brebaje para destacar sin ponerle soda ni intentar otra dilución. Porque además, vos tené en cuenta que me impacta en la tela de la ropa y en tu caso en la pelambre del cuerpo y no es ni clara ni oscura o es clara y oscura y existe de un lado y del otro, sin entrar en comparaciones que ya sabemos cómo dicen que son y además siempre me fue muy mal con ellas.

Así expresé mi juicio de valor acerca del desplome del mundo y sus coterráneos no sólidos, con una verborrea pervertida por los borbotones y sus sucursales de todos los tamaños y con el coraje de un ademán acorde a la frase, entre un trago y su sucesor.

En las proximidades sólo se escuchaba el sonido y la furia de la tormenta, que parecía desternillarse a nuestra costa.

Recuerdo que entonces caí en un desconcierto, como un piano de cola que se viene en banda desde el piso doce o peor.

El vuelo de unas aves, que vistas de atrás parecían hinchadas y peregrinaban suspendidas o a punto de suspenderse entre la maraña del cablerío ciudadano, hundió lo que quedaba de mi entusiasmo hasta la aparente base de la nave, que aguantó el pisotón bastante bien, al parecer sin amoratarse.

Mi amigo, por lo que pude apreciar fiel hasta por ahí nomás, mostraba una actitud que, como persona, dejaba mucho que desear, por decirlo así, sin mencionar el volumen y el depósito de sus excrementos, que yacían entre nosotros y no paraban de crecer e interponerse.

Las bolsas de basura continuaban su progreso de aluvión mientras, en apariencia, según lo indicaba el cuello de la jirafa de ojos calmos, pasábamos frente al zoológico de La Ciudad. Ellas, las bolsas, que ni cinco de bola a los animales, la remaban sin concesiones y sin mayores traumas o inconvenientes con lo que vendría a ser el descenso a raudales, pero así y todo, con el fervor propio de la mejor de las voluntades puesta de manifiesto en los desperdicios y sus delegaciones, no alcanzaban a tapar con éxito los desagües, que se las rebuscaban lo más bien para rebasar y generar un borbollón de pátinas y olores.

—Mirá, pichicho, mirá los manantiales cómo suben y no paran de subir con esa espumita que te voltea como en un sueño de trasnoche. Y ni hablemos de las heces y otras letras peores. Qué porquería. Esto, si no es el acabóse, le pasa raspando.



Labios

Cualquiera que ande por ahí puede ver, si las condiciones se prestan o se alquilan a un precio razonable, a esas tres mujeres de distintas edades y aspectos que, sentadas a la mesa más aromada de la confitería perteneciente al presente relato, a esta altura de la noche o del día, no hacen nada por disimular la incomodidad que les produce la falta de atención de la que son objeto.

Hace varias horas que están allí, por suerte bien sentadas cada una en su silla. Ya han agotado casi todos los temas que pueden llegar a interesarles y la conversación, entonces, languidece y aparecen también algunos bostezos y tienen lugar algunas cabezadas. Los mozos, buenos o malos, durante todo este tiempo han pasado varias veces cerca de ellas, las han rozado bandeja en mano o con las manos libres, pero no se han detenido a preguntarles qué deseaban. Ni uno ha dado ese paso, más bien todos ellos han dado pasos en el sentido contrario, alejándose cada vez.

Entonces, tal vez por alguna reminiscencia literaria o por algún trauma adquirido durante la infancia, una de las mujeres comienza a sospechar si no estarán, ellas, las tres, siendo víctimas de un cuento. Lo piensa un par de veces, la idea se le redondea en la cabeza y entonces abre la boca, que parece formar un círculo antes de ponerse en funcionamiento. Comenta como al pasar esta sospecha y cuando calla, mientras un temblor le separa un poco los labios, mira los alrededores y se le realza el gesto escrutador por excelencia. Las otras dos, que al parecer al principio se ven sorprendidas por la perspectiva de estar inmersas en algún tipo de narración, de pronto comienzan a girar la cabeza y también tratan de ubicarme.

Mario Capasso


León Cartagena: 3 textos 3


Tu paso por el mundo


Hoy no estoy dispuesto a nada

sino a celebrar tu paso por el mundo,

a regar donde tu huella

germinó hierba de bondad y melodía.



Eres fiesta y magia desde que fuiste concebida,

Y cada gota de sangre, y todas tus galácticas moléculas

movieron el universo a su roce.



Hoy le decimos adiós al cuerpo,

cápsula de carne que te contenía.

Hoy desconozco los azares

a los que te diriges descalza y con frío.

Pero escuché que Dios estaba corto de luceros.



No estoy dispuesto a nada sino a celebrar,

tu paso por el cosmos fue una fiesta ,

una explosión de amor y desenfado

bajo el azulado techo del mundo.




Divertimento

En el instante que el humo y el tabaco horadan mis pulmones,

en el preciso momento, donde la vista alcanza a la muchacha

que cruza por Callao y se levanta de la acera con ligereza de libélula ,

ondulando el aire, la tela de su falda.



En ese frágil instante,

me pongo de pie en slow motion

mientras el magma espeso se desprende de la taza,

río turbio que viaja veloz por el camino de cuello y de camisa.



Un grito casigol

digno del mejor de los partidos invadió todo

dejando mi momento en el olvido,

y yo no pude ver más que ondulación de la tela.




Starbucks vs OXXO

Cliente: Buenas tardes. Un café por favor
Starbucks: Qué tamaño?
Cliente: Chico
Starbucks: No tenemos chico. Tenemos Tall, Grande y Venti….
Cliente: El más chico de esos 3!
Starbucks: TALL
Cliente: Tall en inglés no es alto?, alto = grande?
Starbucks: No sé señor… como quiere su café?
Cliente: Mmm… con leche!
Starbucks: Late?
Cliente: Me late qué?
Starbucks: Que si lo quiere late
Cliente: Lo quiero con leche; no sé cómo le digan ahora…
Starbucks: Quiere agregar un sabor?, tenemos vainilla, caramelo, chocolate, moka y el nuevo chocobanana….
Cliente: Qué?, no gracias, quiero un café con leche, y no sé cómo le digan a la azúcar pero si se puede lo quiero con azúcar y si eso es mucho problema; pues así me lo tomo.
Starbucks: Señor lo quiere frio o caliente?
Cliente: Pues caliente. Oh Cómo?
Starbucks: Regular o cappuccino?
Cliente: Eh??, pues regular; porque no quiero nada que parezca con nievecita, bastante maricon es pedir café con leche como p’a ponerle crema y chispitas.
Starbucks: Tengo leche de soya, entera y non-fat! ah y crema.
Cliente: Es una broma verdad?… mira, la verdad tengo miedo de lo que me vayas a dar, mejor asi déjalo…
Starbucks: Entonces ya no quiere su LATE TALL ??…
En OXXO:
Cliente: Un café con leche.
OXXO: Ahí en el mostradorcito está todo. Agarre lo que quiera y aquí le cobro a 10 PESOS el café.


León Cartagena

Aníbal Jorge Sciorra: Quesos para el aula


QUESOS PARA EL AULA

Usted me pide señorita que escriba una composición tema "El queso" y a mí me pone en un compromiso. Qué le puedo decir sobre el queso, señorita, que me gusta, que es muy rico. Es muy bueno el queso y además hace bien para la salud. Debe ser por eso que mi mamá siempre a eso de las 11 de la mañana se acerca a la piecita de allá atrás, que es donde juego y hago los deberes, y me da un pedazo de queso de rallar, lo que me hace pensar que debe curar la bronquitis, porque todo lo que mi mamá me da es siempre un buen remedio para sanarme esa enfermedad. Con decirle, señorita, que en la esquina de mi casa hubo una vez una quesería enorme y después cerró, y pasaron los años y el local quedó abandonado pero el olor a queso siguió estando, y cada vez que paso por ahí respiro hondo y me hace bien a los bronquios aunque usted no me lo crea. A mí me gusta el olor a queso, señorita, pero hay gente que le gusta comer queso pero no le gusta el olor que tiene.
Usted me dice queso y yo me imagino ratones, porque dicen que a los ratones les gusta mucho el queso, y me parece bien porque los ratones son muy inteligentes y debe ser porque comen mucho queso. Lo que no me gusta es que la gente gaste queso en ponerlo en las tramperas para matar ratones, es un verdadero desperdicio y además está muy mal eso de matar animalitos.
Mi tío El Negro Lastra, que vive en Chivilcoy, me cuenta siempre que allá hay un almacén de un señor llamado Stábile que tiene un queso enorme arriba del mostrador y que arriba de ese queso está siempre un gato durmiendo y que al final nunca lo puede vender porque el gato no lo deja. Pero ese señor está contento porque no se le acerca ni un ratón ni así de chiquitito.
Cuando me piden que dibuje un queso yo siempre lo hago redondo y negro con un pedazo que le falte así adentro lo pinto de amarillo, aunque he visto que hay quesos de otros colores y no siempre son tan amarillos por adentro. Hay quesos que por afuera son rojos o bordó y hay otros blancos que tienen como una especie de talco como el lisofor, pero esos son blandos y se hunden, son los que mi papá los llama "quesos ñañaña". También he visto que hay otros quesos que vienen envueltos en papel plateado pero me parece que esos deben ser muy caros porque en casa nunca los compran.
Una cosa que no me gusta es que a los chicos medios bobos les digan que son unos quesos. Me parece que es insultar al queso que no se merece eso.
Me gustan las queserías con esos estantes tan altos y tan llenos de quesos.
A la vuelta de casa, sobre la avenida Federico Lacroze, está la quesería "Los tres chanchitos". La atienden tres hermanos gordos con unos delantales blancos bastante sucios, que siempre tienen en sus manos unos cuchillos muy grandes y filosos y que cuando mi papá les pide un cuarto de queso lo cortan con mucha facilidad.A mí me duele en el alma cuando le clavan el cuchillo al queso, es como si lo mataran. Yo no sé porqué esa costumbre que tiene la gente de no comprar los quesos enteros ¿no se dan cuenta que terminan comprando un queso muerto? Para mí el queso debe estar entero.
Cuando me enteré que había un queso llamado Mar del Plata me imaginé que era como los alfajores havana y que venían en cajas amarillas con la foto de la Bristol y el edificio del Casino. Pero después vi que era un queso como cualquier otro. Debería haber alfajores de queso. A nadie se le ocurrió inventarlos. Pero le juro, señorita, que cuando yo sea grande los voy a fabricar y me voy a hacer millonario.
A mi tía Filomena, que le dicen la "Filo", le gustan los quesos con muchos agujeros. Dice que lo que más le gusta del queso son los agujeros y hay que verla, señorita, como se pone con el cuchillo y el tenedor a recortarlos y como disfruta masticándolos con esos dos únicos dientes que le quedan.
Hay mucho para contar sobre el queso, señorita, sería lindo que alguna vez, usted que sabe de todo, nos cuente quién lo inventó y como lo hacen. Algo debe tener que ver con las vacas porque hay muchos quesos que vienen con una etiqueta con un dibujo del campo con vacas y eso, ahora que me acuerdo, señorita, me olvidé de ponerlo en esa otra composición tema "la vaca" que usted nos dio para hacer la otra vez y que usted me corrigió un montón de cosas y que al final me puso un regular y que para mí estaba bien. Además no entendí ni medio lo que me corrigió con esa letra espantosa que tiene y encima con birome roja.
Pero volviendo al queso, señorita, le digo que está muy bien que nos haga escribir esta composición, porque hay muchos chicos a los que no les gusta y que para comerlo se tapan la nariz. Lo mismo que cuando tienen que tomar la leche, como hace mi prima la Moni, que es muy asquerosa.
Yo tendría más para escribir sobre el queso, señorita, pero me parece que la voy a aburrir. Pero antes de terminar le quiero decir algo, señorita, le quiero decir que yo a usted la quiero mucho ¿y sabe porqué?, porque cuando me le acerco, usted, siempre tiene un impresionante olor a queso.

(Leído por el autor en el encuentro "Quesos y Textos" realizado el 11/02/12 en "El Jardín de Uriarte") 

Aníbal Jorge Sciorra

miércoles, 4 de enero de 2012

Emilio Marín: La salud es lo importante, la plata, como los votos, va y viene.

 Imagen: Télam

La finalización del 2011 tuvo una cuota de dramatismo, con el anuncio de la enfermedad y operación de la presidenta. Lo importante es que todo salga bien y el 24 de enero esté otra vez en la Rosada.


Por Emilio Marín (Para La Arena, La Pampa, Argentina)

Los cultores de la argentinidad al palo dicen que los habitantes de este suelo están orinados por los elefantes. Los que sospechan una mano del imperio, como Hugo Chávez, deslizan una causalidad política en esta epidemia de cáncer que anidó en mandatarios del sur.
El vocero de prensa informó que el pasado 22 de diciembre se le había detectado a la presidenta un carcinoma de papila en tiroides, léase cáncer, y que será operada el 4 de enero. El circunspecto funcionario dio por sentado que veinte días más tarde Cristina Fernández se reincorporará a sus funciones. En el interín delegará las funciones en Amado Boudou, sin función en un Senado en penumbras.
La extirpación de ese tumor en la tiroides es una operación relativamente sencilla que el facultativo elegido “hace de taquito”. Todas las opiniones coinciden en que el riesgo es realmente muy bajo.
En su primera aparición tras el anuncio de la enfermedad, en un acto donde compartió con 16 gobernadores y el vice de Tierra de Fuego, se vio a la presidenta de muy buen ánimo. Hasta sus más furiosos detractores deberán convenir que es una mujer de agallas, porque esta mala noticia que se le cruzó en su camino antes de la Navidad se sumó al fallecimiento de su marido.
Hay que tener entereza física y sobre todo espiritual para amortiguar estos golpes que da la vida sin previo aviso. Ella lo tiene. Aún revestida con un color negro, que traduce dolor, Cristina anda por la vida proyectando colores más amigables.
Varios presidentes expresaron sus mejores sentimientos a la enferma. Como suele suceder, el más efusivo y cariñoso fue Hugo Chávez; el ausente, otra vez, fue Barack Obama. Los políticos también hicieron saber de su consternación, incluso los opositores como Mauricio Macri.
En este sentido hay un avance entre el tiempo actual y el pasado, cuando los enemigos del peronismo pintaban “Viva el cáncer” festejando el trance de Eva Perón. No quiere decir que ahora no haya quienes lo piensan, pero no se atreven a tomar el pincel. Y otros de ese mismo palo expresan sentimientos más cercanos a la piedad. ¿Lo sienten o es un consejo de sus asesores de imagen? Difícil saberlo, pero aún no hay pintadas “Viva el cáncer”. Hasta Beatriz Sarlo parece apiadarse: “lo que le sucede despierta nuestra solidaridad y es sencillo identificarse con quien padece. ¿Cómo no hacerlo con una mujer valerosa y sola?”.
El cronista se resiste a las teorías conspirativas. El cáncer que afectó o afecta a líderes progresistas de Sudamérica tendría origen en células propias de sus organismos. De todas maneras no es una locura total abrir el interrogante chavista: ¿la enfermedad no habrá salido de laboratorios del imperio? Aún en caso que fuera una hipótesis equivocada, habla de que allí está el verdadero eje del mal, al punto de resultar sospechoso de tamaño acto de inhumanidad. Serían mala gente y laboratorios que no descubren la vacuna contra el cáncer sino la forma de provocarlo en políticos díscolos. ”Paren el mundo que me quiero bajar”, diría Mafalda.
La presidenta estuvo en todo su derecho de elegir al Hospital Austral para operarse. Néstor Kirchner optó por el estatal Hospital Argerich y le fue bien, como podría haberle ido a ella en el Roffo, en vez del centro del “Opus Dei”.

Leyes, crisis y ajuste
El encargo de gobernar durante veinte días le cae a Boudou en un momento justo por el receso del Senado, que terminó votando una detrás de otra las leyes venidas con apuro de Diputados. Algunas fueron positivas como la de Tierras y la referida al papel para diarios.
Esta última motivó una seguidilla de notas de Clarinete, Gaceta Ganadera y Perfil donde se acusaba a la presidenta de coartar la libertad de prensa, ejercer una censura cuasi dictatorial y engordar un paquete de medios oficialistas.
El listado de periodistas asesinados en nuestra región no arroja sombra de dudas sobre Argentina. Hubo 7 muertes en México, 5 en Honduras (en rigor, superaron la docena), 4 en Brasil, 3 en Perú y 1 en Colombia, El Salvador, Guatemala, Paraguay y República Dominicana.
La SIP de las patronales abonadas al poder de Washington dijo que la ley de fabricación, comercialización y distribución del papel de diarios “podrá ser utilizado como mecanismo de presión”. Es para reírse. ¿Ahora no sirve a los dueños de Papel Prensa para algo más que presionar?
Aparentemente el plan gubernamental para 2012 va viento en popa, con la aprobación de esa decena de leyes importantes, incluida la de Presupuesto Nacional. Los datos de la AFIP, posteriores, engrosaron esas estadísticas positivas, pues informaron de un aumento de más del 30 por ciento de la recaudación respecto al año anterior. Y proyectaron que ese caudal será en 2012 también superior en ese porcentaje, respecto a 2011.
Reafirmando esa perspectiva “tranqui” de la política en el año a punto de iniciarse, la jefa de Estado compartió con los representantes de 17 provincias una buena noticia. Les otorgó a estas provincias un nuevo plazo de dos años (hasta el 31 de diciembre de 2013) para empezar a pagar las cuotas de la refinanciación del Programa Federal de Desendeudamiento. Ese pasivo fue refinanciado hasta 2030, con pagos en pesos e interés del 6 por ciento anual.
¿Por qué sólo 17 provincias? ¿Por qué Santa Cruz no participó del evento? Respuesta: porque la provincia de los Kirchner tiene las cuentas ordenadas y una economía sólida, sin el endeudamiento exagerado de, por ejemplo, Buenos Aires y Córdoba.
Ese relato es apenas una ficción. La realidad mostró otra cosa. El 29 de diciembre el gobernador Daniel Peralta, sostenido en su momento por Néstor y Cristina, no pudo tratar en la Legislatura su paquete de ajuste. El “regalito de Fin de Año” contenía un aumento de diez años en la edad para jubilarse, un pago en bonos a cuatro años a los proveedores del Estado y una parálisis de las discusiones de convenios con los gremios. Los trabajadores acamparon ante la Legislatura y boicotearon la sesión; Peralta ordenó que la Policía les pegara con el “palito de abollar ideologías” amén de arrojarles gases y tirarles con balas de goma. Amén del saldo de una veintena de heridos y el bochorno de una sesión que no fue, el peor resultado es que ante el país se evidenció que las cuentas prolijas de Santa Cruz no son tales. ¿Por qué lo serían las demás?

Apuntar al enemigo
Desde siempre, en la política y mucho más en su expresión concentrada, la guerra, ha sido decisivo la buena calificación de los amigos y la definición de los enemigos.
Ejemplo por la negativa: ¿será tan ingenuo o algo peor el flamante ministro de Agricultura que recibió al titular de la Sociedad Rural y salió con él ante la prensa a bendecir un amor que no es tal? La concesión oficial de permitir la exportación libre de 8 millones de toneladas de trigo explica el “nuevo” Hugo Biolcati, parecido al viejo Biolcati como una gota de agua a otra de H2O.
La presidenta ha aprobado muchas materias con notas sobresalientes. Pero desde su última entrevista con Barack Obama en Cannes, en el G-20, viene fallando en ese análisis primario. Los grandes popes de la UIA parecen ser los peronistas de la primera hora, y los sindicalistas como Hugo Moyano los enemigos de su gobierno.
En la citada reunión con gobernadores, CFK pegó otra vez a la CGT, al asegurar: “cuando se empiezan a utilizar determinados métodos, una tiene la sensación de que están peleando por privilegios y no por derechos”. Que los camioneros pidieran un bono de fin de año de 2.500 pesos o que los estatales santacruceños protestaran contra el ajuste de su amigo Peralta, no encuadra en ningún privilegio.
En este tema la presidenta debería releer la última Carta Abierta de los intelectuales cercanos a su gobierno. Ellos criticaron la ley antiterrorista pedida por Obama y el GAFI, y defendieron el derecho al disenso que tiene Moyano. Hubo un tiempo donde Cristina enunciaba con claridad y elegancia que la democracia implica conflictos, y que eso no era el fin del mundo. De eso se trata.
Si de enemigos de Argentina se trata, habría que focalizar la atención en Malvinas. Los amigos de la CELAC, como Uruguay, han dado una mano al poner de patitas en el mar a los barcos que lleguen a sus puertos con bandera de “las Falklands”. Este 4 de enero se cumplirá otro aniversario de esa humillante usurpación que sólo reconoció un intervalo entre abril y junio de 1982, mal que le pese a la agreta y desmalvinizadora Sarlo.
Que las neuronas de la presidenta y su gabinete, se pongan en marcha para analizar propuestas de reclamo de soberanía sobre las islas. Por caso, recuperar el banco HSBC y Shell sin disparar ni un tiro ni fletar un submarino.
En otro nivel de enemistad, el Ejecutivo tendría que aplicar políticas más activas hacia Macri, que no se decide a aceptar los subtes y veta la ley que protegía en Capital a 29 empresas recuperadas con 2.000 puestos de trabajo. Las salvas de la artillería política, no munición letal, deberían ir hacia Londres, el puesto de comando del PRO y los monopolios, y no hacia Azopardo 802.

Emilio Marín
Fuente: http://www.laarena.com.ar/

Cristina Villanueva: 2012

FELIZ 2012

Celebremos el nuevo año.
Que en la calidez de las manos, las risas, los brindis y las voces nos encontremos para pensar y soñar más allá de lo posible.
El sueño mismo es un trabajo que une elementos de la realidad con la fuerza transformadora del deseo.
El arte que se hace con la substancia de los sueños, no es una forma de huir de lo real, produce lo real, produce vida. La amistad es un arte que vivifica.


Cristina Villanueva
libera@arnet.com.ar

Virginia Edit Perrone: Jirones y Brevedades. Los bordes desbordados.

Es lanzado jugar con los bordes y los desbordes de la Palabra y conseguir quedarse en ese filo misterioso, del lado de la Lírica. Quien clave las guampas de sus codos y se acode en el trabajo lujurioso de artesano hablante, o quien se deje ganar por la flecha que el inconsciente lanza para que el codo, la yema o el teclado escriban.... aquí, ahí, allí... , en ningún caso importa ya con qué procedimiento se realice, importa con qué valentía se cometa. Y aquí, allí, ahí, hay Poesía si hay valentía cometida, y la voz de ventrílocuo burlando la palabra vacía.Bordes y desbordes de la Palabra. Qué si no el Poeta, qué la Poesía.
El Poeta se atreve a su ventrílocuo, a su pesar o contra todo canon. Des-trazar, descerrajar la Palabra para entregarla en jirones, desborde en equilibrio Lírico; epopeya incorrecta como todo lo Bello. Entonces tan Bello. Tan Poesía.

Virginia Edit Perrone
Soy el Trazo - http://virginiaperrone.blogspot.com/